Este proceso creativo se articula alrededor de los comportamientos humanos, particularmente de las manifestaciones de los cuerpos tales como los movimientos no controlados (Le bâillement, 2005-2006), lo presentido (Présence, 2007-2008), la sincronicidad (La concordance des fluides, 2008-2009), la gestual de las lenguas de señas (Sédiments, 2009 y Interpellations, 2010-2011), la inercia (Approaching Stillness, 2012-2013) y el Gratitude (2014). El carácter singular de mi creación radica esencialmente en la experiencia de una vivencia conjunta entre los modelos y yo misma. Las puestas en escena constituyen prestaciones en sí mismas y atestiguan de la existencia sensible de los lugares y de sus ocupantes. Estos encuentros que ya no nos pertenecen propiamente, pero que representan el estado de las cosas y de los seres, traducen la realidad subjetiva interior y la, exterior, de los cuerpos.

 

Los apremios del tiempo, de la luz, del espacio y de las predisposiciones de mes sujetos constituyen  unos motores importantes de mi creación y orientan mi toma de imágenes. Aquellas, con parámetros mínimos, me ubican, así como a mis modelos, en una situación de inseguridad. La tensión entonces generada se encuentra concretamente en mis fotografías, hasta ocupar un lugar preponderante en mi obra. Esta «inquietante extrañeza» (Das unheimliche, S. Freud), de un realismo a veces trastornador, incluso amenazador, sugiere un modo de lectura inhabitual. Mis sujetos han sido escogidos minuciosamente en función de la expresividad de su cuerpo y por la calidad de su presencia. Su rostro transformado o inexistente hace resaltar la inmaterialidad de su identidad. Cada sesión es un encuentro interpersonal. Sin forzarlo, introduzco elementos que hacen manifiesto el propósito.